Los sistemas de nebulización no sólo son herramientas útiles para el riego uniforme de las plantas, principalmente en espacios cerrados como los invernaderos, sino que además contribuyen a crear las condiciones de temperatura y limpieza del aire adecuadas para el crecimiento de los vegetales.
Básicamente, el sistema de riego por nebulización consiste en distribuir por todo el lugar de cultivo unos pulverizadores de agua que esparcen gotas por todo el ambiente, generando una niebla cuando las mismas se evaporan, abosrviendo parte de la energía solar recibida, humedeciendo y enfriando el local. También se aprovecha para suministrar fertilizantes e insecticidas por vía aérea.
Esta técnica resulta más apropiada para el cultivo de esquejes tiernos semi-leñosos, en la producción de hongos y de plántulas, y en la producción intensiva de forraje verde hidropónico. Esto obedece a que todos ellos son cultivos muy delicados, que pueden resultar dañados si se los somete a un sistema de riego tradicional. Las plantas tropicales también se ven beneficiadas con el uso del riego por nebulización, ya que necesitan un nivel elevado de humedad.
Este tipo de riego también presenta ventajas considerables frente a otros sistemas debido a su riego uniforme y que el tamaño de la gota no llega a compactar el sustrato, que podría afectar seriamente el normal crecimiento de las raíces de las plantas, entre otros inconvenientes.
En el caso de los invernaderos, se acostumbra a colocar las líneas o aspersores en el techo de la estructura de la caseta de polietileno, para que las mismas rieguen en forma de lluvia hacia las plantas. Debido a que la brisa puede alterar la franja de riego, esta técnica no es muy usada en jardinería a cielo abierto, aunque existen algunas excepciones, basadas en la colocación de los aspersores en el mismo nivel de las plantas, sobre todo para el riego de rosales y arbustos.
